Sahara 2010

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Una vez más, y por séptimo año consecutivo, nos encontrábamos en los augurios de nuestro viaje a los campamentos de refugiados saharauis para aportar de nuevo y hacer notorio no solamente nuestras canciones, programas de animación y regalos para los niños saharauis, sino también y, de manera especial, reivindicar nuestros lazos de amistad, hermandad, y solidaridad para un pueblo refugiado y en el exilio por más de 35 años.

500.000 almas sin patria, olvidados en el desierto, ignorados, privados de todo derecho cívico y moral, así como del más mínimo y elemental derecho de todo ser humano, “el derecho a ser libres”. Así pues una vez más, e incondicionalmente, estábamos dispuestos a cumplir nuestra más solemne promesa: compartir nuestras vidas con los más necesitados.

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A cinco mil kilómetros de distancia, en el desierto africano del Sahara, 500.000 voces claman por ser libres, miles anhelan no ser olvidados. No se requiere la última tecnología cibernética, ni ser un premio nobel, ni grandes cualificaciones universitarias, ni tan siquiera que hayas cursado tus estudios más elementales. Simplemente es suficiente un corazón contrito, unos ojos y oídos que quieran ver y oír el llanto de los afligidos. Todo esto será más que reconfortante. Una mano extendida o unos dedos entrelazados derraman más amor que todo el oro, el conocimiento o titulación de cualquier índole. No hay que esperar a que le digan a uno que tiene que ser divino y elocuente. Simplemente al dar la vida por los demás seremos divinamente perfectos. Con dicha motivación y requisitos elementales conseguimos reunir a un puñado de valientes incondicionales, entre mano y mano, una tarea que requería gran sacrificio, persistencia y tenacidad, no simplemente por la actual crisis económica, si no por el mero hecho de renunciar a todo una vez más, para Abrazar, Consolar, Alegrar, y Amar a nuestros semejantes.


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En este viaje y gracias al apoyo de nuestros amigos más acérrimos conseguimos visitar cuatro campamentos y actuar en 15 escuelas para más de 3.000 niños.

Así mismo, participamos en un concierto musical organizado por Fisahara, certamen anual internacional de cine, realizado en medio de las dunas del desierto en un anochecer mágico y deslumbrante donde cantamos varias canciones para unas de 2.000 personas.

La cadena de radio nacional Argelina nos entrevisto varias veces y también tuvimos la oportunidad de entrevistarnos con el Gobernador de Dajla y la Ministra de Cultura Jadiya Hamdi a los que pudimos obsequiar con varias copias de los últimos documentales realizados en los campamentos, referentes a nuestras actividades humanitarias.

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De igual modo fuimos recibidos, desde el primer día, por el Director General del Ministerio de Cultura Mustafá Mohamed Fadel, el cual nos acomodó en su casa, mientras estuvo organizando minuciosamente nuestro programa: los diferentes permisos oficiales, vehículos, guías, comida, y sitios donde acomodarnos a lo largo de nuestra estancia.

También, y de manera especial, este año conseguimos visitar y actuar en los territorios liberados, en la región de Tifariti. Los territorios liberados son una vasta región fronteriza con Marruecos, Argelia y Mauritania que fue liberada en su día por los Saharauis y en la actualidad la administran ellos mismos. Se encuentran a ocho horas de los campamentos, a través del desierto. Dichos territorios está mayormente habitados por pastores y nómadas que habitan en hymas. Hay alrededor de unas 15.000 personas a lo largo de los 2.500 kilómetros de frontera. De igual modo, dichos territorios están divididos y protegidos por cinco regiones militares saharauis alrededor de todo su perímetro.

Solo nos queda decir, admitir y reconocer una vez más el gran apoyo tanto físico como moral de nuestros amigos más incondicionales. Tampoco nos deja de sorprender el gran Amor que tiene Dios para con todos, en particular para los más necesitados y destituidos.

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