Los golpes de la vida

sprinkler

¿Te has puesto a pensar alguna vez que cada cierto tiempo, en nuestra travesía por la vida, el camino se torna áspero y pedregoso? Apenas comienzas a disfrutar de una etapa fácil, algo sucede que merma un poco tu felicidad. «¿Por qué me pasan estas cosas? ?te preguntas?. ¿Por qué tenía que sucederme esto en este preciso momento?»

En vez de mejorar el panorama, esos cuestionamientos tienden a ensombrecerlo. Finalmente nos hacemos cargo de que aunque el laberinto en que nos encontramos no tiene sentido y no logramos ver nada positivo en él, para Dios sí tiene sentido. Él siempre tiene un plan, y cuando optamos por confiar en Él, a la larga lo resuelve todo.

Hace muy poco me hallaba en una etapa intermedia del ciclo ?a caballo entre dudar y confiar? cuando mi esposo, Ivo, regresó de su habitual trote y me contó algo que había visto. Vivimos en un vecindario salpicado de hermosos jardines. Para Ivo es perfecto, ya que aparte ser buen deportista, es también hábil para la jardinería.

Todas las mañanas pasa junto a una glorieta que tiene una fuente, cantidad de flores y un césped exuberante. Ese día en particular se percató de que una parte de la hierba se estaba poniendo marrón por falta de agua. El resto del jardín recibía abundante agua por el sistema de riego, pero una falla de un aspersor había dejado seca una pequeña área.

Justo cuando Ivo se detuvo a investigar, pasó por ahí el jardinero del vecino, quien se percató también de la avería. Sacó un martillo de su maletín de herramientas, se acercó al aspersor y le dio unos cuantos golpecitos. Por lo visto un poco de tierra se había introducido en el aspersor y había bloqueado la salida del agua. Esos golpes lo destaparon, y enseguida el agua manó de nuevo, y con suficiente presión para alcanzar el área afectada. En poco tiempo la zona marrón reverdecería y se vería lozana como el resto del jardín.

Dios permite que a veces la vida nos dé unos cuantos golpes para desatascarnos y ayudarnos a cumplir mejor la función de embellecer Su jardín.

Marie Boisjoly es integrante de la Familia Internacional en México.